Pena de prisión permanente revisable.

Después de lo sucedido con el pequeño Gabriel en Almería, ha vuelto a salir a la luz esta pena de prisión, pero ¿realmente sabemos qué significa?

La prisión permanente revisable conlleva el cumplimiento íntegro de la pena de privación de libertad durante un periodo de tiempo que oscila entre los 25 y los 35 años, dependiendo si la condena es por uno o varios delitos.

Recordemos que en España ya te pueden condenar a 150 años de prisión por la acumulación de penas al haber llevado a cabo varios delitos, pero de esos ciento cincuenta años únicamente se cumplen de forma efectiva dentro de prisión, un máximo de 20 años.

Esto es porque en la vía ejecutiva existen leyes que recogen una serie de medidas que permiten reducir la duración de la condena impuesta en la vía judicial.

Dentro de estas medidas encontramos la libertad condicional y el indulto particular.

Volviendo a la pena de prisión permanente revisable, cabe decir que una vez cumplida una parte de la condena, que oscila entre 25 y 35 años, el Tribunal deberá revisar de oficio si la prisión debe ser mantenida cada dos años, pudiendo ser solicitada esa revisión por el condenado.

La lista de delitos para los que está prevista esta pena es una lista cerrada, siendo que el tribunal podrá imponer esta pena en algunos tipos agravados de asesinato:

– Cuando la víctima sea menos de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable (por razón de su edad, enfermedad o discapacidad)
– Cuando sea subsiguiente a un delito con la libertad sexual
– En los asesinatos múltiples
– En los cometidos por miembros de una organización criminal
– Delitos contra la corona
– Delitos contra el Derecho de Gentes
– Delitos de genocidio
– Delitos de lesa humanidad.

Por si os interesa, en este enlace hay una serie de artículos muy interesantes y que explican muy bien esta pena así como todas sus modificaciones.

Es posible que todos conozcáis (o al menos os suene el nombre) a Beth Thomas.

También se le ha conocido como la niña psicópata, perdió a su madre cuando sólo tenía un año de edad, quedando ella y su hermano bajo la tutela de su padre.

El padre abusaba sexualmente de ambos menores, hasta que dichos abusos fueron detectados por los médicos e inmediatamente buscaron a un asistente social que se hiciera cargo de los pequeños.

Ambos fueron adoptados por una pareja cristiana y todo marchaba bien hasta que Beth comenzó a tener unas pesadillas horribles sobre “un hombre que caía encima de ella y la heria con una parte de él”.

Los padres adoptivos pronto empezaron a preocuparse, sobre todo cuando Beth comenzó a tener unas actuaciones muy extrañas: empezó a ser violenta con ellos, con su hermano pequeño e incluso llegó a matar a animales domésticos.

Además de la ira, la niña manifestaba conductas sexuales inapropiadas: se masturbaba en público hasta producirse sangrado.

Los padres llevaron a Beth a un psicólogo especializado en conductas de niños que había sufrido abusos sexuales, y lo que descubrió fue una fuerte psicopatía en una niña de corta edad.

En una de las entrevistas con el psicólogo dijo:

“-Dr. Ken: ¿Tus padres tienen miedo de ti?

-Beth: Sí.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con ellos?

-Beth: Apuñalarlos.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con tu hermano?

-Beth: Matarlo.”

Aquí os dejo un resumen del documental que se hizo sobre ella.

Siguiendo en hilo del artículo de la semana pasada, esta os voy a contar la historia de Jeffrey Dahmer, psicópata y asesino en serie.

Posiblemente con ese nombre no os suene, pero si lo llamo por el nombre que le pusieron, es posible que ya os suene: “El carnicero de Milwaukee”

Cuando ciertas tendencias agresivas se desarrollan en una persona y se mezclan con las condiciones idóneas, el resultado es que ese individuo pueda llevar a la acción sus deseos trastornados.

Su infancia fue tranquila, a la llegada a la pubertad comenzó a tener algún comportamiento errático, debido a su condición sexual (se sentía atraído por hombres) que ocultó debido a la incomprensión de la sociedad de la época.

Éstas fueron sus palabras “alrededor de los 14 años comencé a experimentar ideas obsesivas sobre violencia entrelazada con sexo. Se volvían cada vez más fuertes y no tenía a quién contarle, por lo que decidí ocultarlo”.

Su homosexualidad le causaba un gran conflicto interno por lo que comenzó a beber alcohol, en parte para evadirse de su propia realidad.

Cometió su primer crimen a la edad de 18 años, Jeffrey volvía a casa cuando recogió a un autoestopista y se ofrece a llevarlo a su casa para tomar algo. Cuando el chico quería marcharse, Dahmer le golpeó con una barra de hierro en la cabeza, y después lo estranguló.

A partir de ahí, siempre que Jeffrey mantenía relaciones con hombres tenía por costumbre adulterar sus bebidas con somníferos para que cayeran inconscientes, puesto que le gustaban que los hombres fueran sumisos.

En determinado momento decidió dejar de intentar controlar sus impulsos criminales, y decidió darles rienda suelta. Le seguía gustando drogar a los hombres para mantener relaciones sexuales, e incluso una vez acababa con su vida, le gustaba seguir practicando sexo con el cuerpo hasta que estos comenzaban a pudrirse.

Le gustaba guardar los restos de sus víctimas (una vez desmembrados), pero con el paso del tiempo el olor comenzó a ser insoportable, por lo que decidió comprar un recipiente donde disolvería los restos en ácido.

Pero no terminó ahí su obsesión de guardar partes de los cadáveres como trofeos, sino que decidió comerse partes de los cuerpos para mantenerlos así dentro de él, según dijo “Eso [comérselos] me hizo sentir que ellos se convertían en una parte de mí”.

Siempre había logrado huir de la policía hasta que una de sus víctimas logró escapar de la casa de Dahmer y avisó a una patrulla que estaba por la zona.

Jeffrey Dahmer fue condenado a 957 años de prisión por el asesinato de 15 personas, la mayoría menores de edad. Sus abogados intentaron alegar enajenación mental, pero el tribunal lo declaró sano y sentenciado a 15 penas de prisión perpetuas.

“Es difícil para mí creer que un ser humano podría haber hecho lo que yo he hecho, pero sé que lo hice”

The Jeffrey Dahmer Files (2012)