Estados Unidos, siglo XXI, armas en las escuelas.

Sigo si entender cómo es posible, con el daño que han hecho las armas en ese país, que en lugar de establecer una ley para un mayor control de las mismas, se den incentivos a los profesores que lleven armas a las escuelas.

La solución a los tiroteos en escuelas americanas es que los docentes puedan ir a clase armados, pero ¿qué clase de distopía es esta?

Nueve de los cincuenta estados que forman EE.UU. los profesores o personal de las escuelas de Primaria y Secundaria podían llevar rifles antes de que saliera esta “solución trumpariana”, siempre que posean licencia para ello. Cabe destacar que aparentemente la licencia de armas en Estados Unidos la regalan, porque la mayoría de los tiroteos son protagonizados por personas/adolescentes con desórdenes mentales, en su mayoría.

De los cincuenta estados, sólo en seis territorios no se pueden introducir armas en los centros docentes bajo ningún concepto y son California, Distrito de Columbia, Illinois, Massachusetts, Nueva Jersey y Nueva York.

El debate sobre si las armas de fuego deben ser aceptadas o no en las escuelas, es un poco ficticio, ya que la educación está muy descentralizada, y se financia con el equivalente al IBI de cada distrito escolar, lo que da pie a disparidades extremas, como por ejemplo que hay distritos escolares en los que la entrada de armas está terminantemente prohibido, al otro extremo en el caso del distrito escolar de Clarksville, en Arkansas, que se gastó el año pasado 68.000 dólares en entrenar a 13 profesores para que aprendieran a usar armas.

Como conclusión cabe decir que las armas no se combaten con más armas, sino con una regulación de su uso.

Siguiendo en hilo del artículo de la semana pasada, esta os voy a contar la historia de Jeffrey Dahmer, psicópata y asesino en serie.

Posiblemente con ese nombre no os suene, pero si lo llamo por el nombre que le pusieron, es posible que ya os suene: “El carnicero de Milwaukee”

Cuando ciertas tendencias agresivas se desarrollan en una persona y se mezclan con las condiciones idóneas, el resultado es que ese individuo pueda llevar a la acción sus deseos trastornados.

Su infancia fue tranquila, a la llegada a la pubertad comenzó a tener algún comportamiento errático, debido a su condición sexual (se sentía atraído por hombres) que ocultó debido a la incomprensión de la sociedad de la época.

Éstas fueron sus palabras “alrededor de los 14 años comencé a experimentar ideas obsesivas sobre violencia entrelazada con sexo. Se volvían cada vez más fuertes y no tenía a quién contarle, por lo que decidí ocultarlo”.

Su homosexualidad le causaba un gran conflicto interno por lo que comenzó a beber alcohol, en parte para evadirse de su propia realidad.

Cometió su primer crimen a la edad de 18 años, Jeffrey volvía a casa cuando recogió a un autoestopista y se ofrece a llevarlo a su casa para tomar algo. Cuando el chico quería marcharse, Dahmer le golpeó con una barra de hierro en la cabeza, y después lo estranguló.

A partir de ahí, siempre que Jeffrey mantenía relaciones con hombres tenía por costumbre adulterar sus bebidas con somníferos para que cayeran inconscientes, puesto que le gustaban que los hombres fueran sumisos.

En determinado momento decidió dejar de intentar controlar sus impulsos criminales, y decidió darles rienda suelta. Le seguía gustando drogar a los hombres para mantener relaciones sexuales, e incluso una vez acababa con su vida, le gustaba seguir practicando sexo con el cuerpo hasta que estos comenzaban a pudrirse.

Le gustaba guardar los restos de sus víctimas (una vez desmembrados), pero con el paso del tiempo el olor comenzó a ser insoportable, por lo que decidió comprar un recipiente donde disolvería los restos en ácido.

Pero no terminó ahí su obsesión de guardar partes de los cadáveres como trofeos, sino que decidió comerse partes de los cuerpos para mantenerlos así dentro de él, según dijo “Eso [comérselos] me hizo sentir que ellos se convertían en una parte de mí”.

Siempre había logrado huir de la policía hasta que una de sus víctimas logró escapar de la casa de Dahmer y avisó a una patrulla que estaba por la zona.

Jeffrey Dahmer fue condenado a 957 años de prisión por el asesinato de 15 personas, la mayoría menores de edad. Sus abogados intentaron alegar enajenación mental, pero el tribunal lo declaró sano y sentenciado a 15 penas de prisión perpetuas.

“Es difícil para mí creer que un ser humano podría haber hecho lo que yo he hecho, pero sé que lo hice”

The Jeffrey Dahmer Files (2012)

Esta semana me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la venta de armas en EE.UU.

¿Es necesario que cada persona tenga un arma en casa? ¿Tan peligroso es la vida estadounidense que crea dicha necesidad?

Como todos sabemos, la venta de armas en EE.UU. está a la orden del día, pero ¿cuál fue su origen?

El origen del derecho a la posesión de armas surgió en Inglaterra en la Edad Media, en 1181 Enrique II promulgó una ley que requería a todo hombre libre a tener armas al servicio del rey, es decir, que la posesión de armas estaba ligado al servicio militar.

En 1689 fue reconocido el derecho a poseer armas para defensa personal, llegando incluso a formar parte de la Declaración de Derechos de ese año. Este derecho a tener armas fue exportado a Estados Unidos, Canadá, Australia y otros territorios.

Años después, el Parlamento Británico impuso gran cantidad de restricciones que terminaron por abolir este derecho de posesión, a excepción de tres colonias inglesas en Norteamérica, y con la independencia de los Estados Unidos, la posesión de armas se convirtió en un derecho consagrado.

En Australia este derecho fue abolido cuando en 1966 un hombre con un fusil tipo AR-15 entró en un bar y una tienda de una zona histórica, matando a 35 personas e hiriendo de gravedad a más 19.
Después de su abolición, Australia no volvió a tener otro asesinato en masa.

La pregunta que corresponde hacer es, ¿no es suficiente los muertos que ha provocado la tenencia de armas en Estados Unidos para abolir este derecho? ¿Cuántos muertos más hacen falta para que se den cuenta de que la posesión de armas no trae más que problemas?

Más de 38.000 personas perdieron la vida por armas de fuego en el año 2016, lo que supone 12 de cada 100.000 habitantes, uno más que el año anterior, y se prevé que desde 1968 hasta 2015 habrían muerto más de millón y medio de personas. ¿No son muertos suficientes para abolir este derecho?

La Navidad siempre trae recuerdos e imágenes de familia, amor, luces, niños sonrientes, etc.

Aunque siempre hay historias que ensombrecen este espíritu navideño. Este es el caso de Jeffrey Bruce Pardo o también conocido como el “Santa Claus asesino”.

Todo sucedió la Nochebuena del año 2008 en la casa de los padres de su exmujer, Jeffrey se presentó vestido de Papá Noel pero no iba mal acompañado, ya que llevaba consigo un lanzallamas casero, cuatro armas y una idea fija en la cabeza: terminar con todas las personas presentes en esa casa, esa noche.

Sobre las 23.30 h Pardo llamó a la puerta de la casa, una niña que se encontraba allí cenando al ver que se acercaba Santa Claus a la puerta fue corriendo a abrirle, ella fue la primera víctima.

Una vez en el interior de la casa, comenzó a disparar a todo lo que se movía, incluyendo animales domésticos. Nueve personas perdieron la vida en esa fatídica Nochebuena, y el resto resultaron heridas.

Pardo, no contento con lo que había hecho, terminó prendiendo fuego a la casa y a uno de los coches que se encontraban estacionados en el exterior. Al acabar huyó a casa de su hermano a más de 60 kilómetros de distancia y se disparó en la cabeza, muriendo en el acto.

¿Pudo ser la desesperación de todas las trabas en la vida (pérdida de empleo, separación matrimonial, condena de pensión de alimentos a un hijo) lo que llevó a Jeffrey a cometer tales actos?

Siempre que hay un aviso a la policía sobre un suceso en el que hay víctimas involucradas, viene a la cabeza la siguiente cuestión: ¿habrá sido un accidente o no?.

Esto es lo que se planteó la policía en un primer momento cuando el día 9 de diciembre reciben la llamada de un hombre pidiendo auxilio porque al entrar en la casa se encontró a su mujer tendida en el suelo al final de las escaleras y con mucha sangre alrededor.

Estoy hablando del llamado “Caso de la Escalera” o “The Staircase”.

Los hechos tuvieron lugar en Durham (Carolina del Norte), a determinada altura de la noche los servicios de emergencia recibieron una llamada de Michael Peterson, marido de Kathleen Peterson, porque al volver de la piscina entró en casa y vió a su mujer tendida e inconsciente en el suelo al final de las escaleras de subida al segundo piso, con una cantidad importante de sangre a su alrededor.

Como he comentado, en un primer momento, los investigadores se creyeron la versión de Michael de que su mujer se había caído por las escaleras y como consecuencia se había hecho una serie de golpes y cortes que le causaron la muerte, pero según iban avanzando las investigaciones esa primera hipótesis accidental fue perdiendo fuerza.

El agente encargado del caso, al estudiar todas las pruebas encontradas, dio su propia versión de los hechos: que Kathleen Peterson había sido asesinada por su marido Michael. El agente dijo que Katheleen presentaba una serie de golpes en el cráneo que no coincidían con las lesiones de una persona que se cae por las escaleras, además señala que la cantidad de sangre encontrada en el cuerpo de la víctima y alrededor no es compatible con una caída accidental, ya que Kathleen había fallecido por una elevada pérdida de sangre.

Michael Peterson, famoso escritor y columnista fue condenado por asesinato en primer grador, a permanecer en prisión por el resto de su vida sin posibilidad de libertad condicional.

¿Kathleen se cayó por la escalera, o murió a palos?

“—Flotan —gruñó la cosa—, flotan, Georgie. Y cuando estés aquí abajo, conmigo, tú también flotarás.”

“It”, esa nueva película que está en boca de todo el mundo gracias al reciente estreno de su remake pero, ¿por qué un payaso tiene que sembrar el terror?, ¿qué historia se esconde tras Pennywise?

John Wayne Gacy fue un asesino en serie americano que inspiró a Stephen King para dar vida al terrorífico payaso de su novela más célebre de su carrera.

John Wayne Gacy fue un asesino en serie que acabó con la vida de 33 jóvenes y niños en apenas seis años, entre 1972 y 1978. Las similitudes entre Pennywise y Gacy es que este también se disfrazaba de payaso y acudía a eventos infantiles bajo el sobrenombre de “Pogo el payaso”, aunque no se sabe con certeza si se aprovechó de ello para atraer a sus víctimas.

John tuvo una infancia difícil, ya que sufrió malos tratos por parte de su padre, que tenías problemas con el alcohol, debido a su peso y a su dudosa orientación sexual. También llegó a ser objeto de abusos sexuales por parte de un amigo de la familia cuando era joven.

El historial delictivo de John comenzó con abusos sexuales a menores hasta que uno de ellos le denunció y fue condenado a 10 años de cárcel, pero cuando pasó poco más de un año salió en libertad condicional por buena conducta.

En la cárcel aprendió algo muy importante para todo delincuente: que nadie podría denunciarle si la víctima desaparecía, y fue eso que puso en práctica en 1972 cuando se cobró su primera víctima, un joven al que engañó para ir con él, le obligó a mantener relaciones sexuales y luego le apuñaló en el pecho, enterrando el cadáver en su casa de Chicago, y no sería el único cadáver que encontrarían allí.

En 1978 John Wayne Gacy fue detenido con 33 crímenes a sus espaldas y fue condenado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte, siendo en 1994 cuando recibió la inyección letal que pondría fin a su vida.

Podéis ver el siguiente documental si queréis saber más sobre el payaso asesino:

https://www.youtube.com/watch?v=KOCVHM3hCjI

John Wayne Gacy – Documentary
“O soy una psicópata con piel de cordero, o soy como tú”

No sé si alguno conoce la historia de Amanda Knox. Para quién no la conozca, voy a hacer un pequeño resumen para dar a conocer esta historia que tiene tanto de inquietante como de interesante:

Amanda Knox es una veinteañera estadounidense de Seattle que viajó a Perugia (Italia) para estudiar un curso académico allí. Durante ese año compartió piso con cuatro mujeres: Meredith Kercher, también una estudiante británica de intercambio de 21 años, y dos mujeres italianas de mayor edad.

En la noche del 1 al 2 de noviembre de 2007, Amanda Knox salió con su novio Raffaele Sollecito, un estudiante de 23 años, a disfrutar de la noche de Halloween quedando únicamente en el piso donde vivían Meredith Kercher.

Hacia la madrugada de ese día 1 de noviembre, alguien entró en la habitación donde se encontraba Meredith (pudo ser una persona, o pudieron ser varias, a día de hoy no se sabe con certeza), la violaron y le asestaron 46 puñaladas, una de ellas fue en la garganta que resultó mortal para Kercher. Cuando terminaron con el “trabajo”, taparon el cuerpo con un edredón: ¿fue esta acción un empeño por esconder lo que había pasado?, ¿con esta acción se mostró / mostraron arrepentidos de sus actos?, ¿qué significó este hecho?.

Amanda Knox fue condenada a 26 años de cárcel y su novio Raffaele Sollecito, a 25 años, por el asesinato de Meredith Kercher, pero ¿realmente Knox la asesinó?.

Tras 4 años en prisión Amanda y su, por aquel entonces, novio Raffaele, fueron absueltos por falta de pruebas biológicas claras, pero aún a día de hoy se sigue dudando de su inocencia.

Muchos califican a Amanda de psicópata, por las discrepancias ocurridas durante toda la investigación, en algunas declaraciones se ponía a llorar como un niño aclamando su inocencia, y en otras ocasiones se mostraba fría haciendo declaraciones tan inquietantes como: “O soy una psicópata con piel de cordero, o soy como tú”