violencia de generoSi hace unas semanas hablaba sobre la violencia sobre los niños, en este post me gustaría hablar sobre el efecto que la violencia de género puede tener sobre los menores.

Un niño que se ve expuesto a la violencia doméstica de sus progenitores tiene mayor probabilidad de padecer problemas de salud mental y física a largo plazo.

Además, no podemos olvidar que los niños aprenden e imitan todo aquello que ven en casa, por ello si un niño es testigo de este tipo de violencia, tienen mayor riesgo de ser violento en sus relaciones futuras.

Estadísticas poblacionales en EE. UU. indican que un 29.4% de los niños de hogares biparentales, viven en familias donde se ha producido violencia entre los padres en el último año.

Los niños, además, pueden experimentar angustia psicológica cuando se ven enfrentados a informar sobre dicha violencia a las autoridades y deben testificar en procedimientos legales contra uno de sus progenitores. A veces esa angustia se puede combinar con los intentos de los padres por culpar al niño de la agresión o del conflicto que exista entre ellos.

En cuanto a la recuperación de los niños que sufren o han sufrido este tipo de violencia, porque recordemos que igualmente son víctimas, existen diversas teorías.

Cada niño responde de una manera diferente al trauma, eso es innegable, ya que algunos niños son más fuertes que otros, lo que sí está claro es que esta recuperación depende de factores como: tener un buen sistema de apoyo con adultos de confianza, tener alta autoestima y unas amistades saludables.

Por todo ello es importante, no exponer a nuestros menores a la violencia de género en ningún caso, vamos a protegerles de este tipo de influencias negativas para su futuro.

 

Violencia sexualLa violencia sexual en los conflictos armados ha sido un fenómeno invisible e ignorado a lo largo de la historia.

¿Por qué?, porque no interesa, no repercute en nuestra sociedad, no nos importa la vida de los demás, etc.

Lamentablemente este fenómeno no tomó notoriedad hasta finales del siglo XX, con los conflictos de la región de los Balcanes y el genocidio en Ruanda.

La violencia sexual es una grave violación de los derechos que no entiende de géneros y suele tener lugar tanto en contextos de paz como de conflictos armados, aunque es ésta última la que puede contribuir a su aumento.

En el contexto de conflicto armado, también es una violación del derecho internacional humanitario.

¿Qué es la violencia sexual?

La ONU la define como “incidentes o pautas de violencia sexual, es decir, violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazos forzados, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad que se cometa contra las mujeres, hombres o niños”.

La violencia sexual afecta fundamentalmente a mujeres, y entre las estrategias más utilizadas se encontraban los llamados “campos de violación”.

La violencia sexual contra hombres y niños también fue frecuente e incluía violación, tortura sexual, mutilación genital, etc., por parte de otros hombres.

“No es un fenómeno actual”

Como he comentado, este fenómeno no es actual, sino que ya existía a lo largo de la historia.

Hay documentación sobre la violación masiva de mujeres alemanas por parte del Ejército Soviético, o el llamado “mujeres confort”, que eras esclavas sexuales al servicio del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué ahora se le da visibilidad?

La visibilización del uso de la violencia sexual como arma de guerra en Bosnia estuvo vinculada en gran parte a la proximidad de Bosnia a la realidad occidental.

La guerra de Bosnia tuvo lugar en territorio europeo y entre europeos, lo que facilitó una disposición internacional a escuchar, creer y movilizarse ante o que estaba ocurriendo.

¿Qué impacto ha tenido la pandemia en la violencia sexual en los conflictos armados?

Una preocupación que existe a la hora de denunciar este tipo de violencia es precisamente la ausencia de esas denuncias por miedo a las represalias, la inseguridad, la falta de servicios y al estigma social para las víctimas.

Se estima que por cada violación denunciada, hay entre diez y veinte que no se denuncian.

Si a la ya habitual falta de denuncias de violencia sexual relacionada con el conflicto, sumamos las medidas de contención de la COVID-19, nos encontramos con personas que denuncian mucho menos de lo que se debería hacer.

Los bloqueos, toques de queda, cuarentenas, temores de contraer o transmitir el virus, restricciones de movilidad y acceso limitado a los servicios y espacios seguros, han acentuado las barreras estructurales institucionales y socioculturales existentes para denunciar estos delitos.

¿Existe una solución a este problema?

La ONU ha propuesto dos soluciones para esta lacra.

  • Reconstruir para mejorar

Esto quiere decir establecer un enfoque inclusivo, intersectorial y con perspectiva de género, porque aunque hemos dicho que esta violencia no entiende de género, la proporción de mujeres víctimas es muy superior al de hombres.

Es necesario silencia las armas, dar voz a las víctimas y supervivientes, luchar por la igualdad con determinación y abordar las causas profundas de los conflictos.

Hay que invertir en el bienestar público en vez de en los instrumentos de guerra; igualmente ha de cambiar el paradigma de seguridad para fomentar la seguridad humana y la resiliencia de las personas.

  • Promover un nuevo contrato social

Hay que buscar un contrato social en el que nadie en el poder esté por encima de la ley, y ningún indefenso se encuentre desprotegido ante la ley.

¿La finalidad? Lograr una verdadera igualdad y justicia.

Abuso VejezNormalmente cuando hablamos de abuso y maltrato, automáticamente pensamos en el maltrato infantil, pero ¿qué sucede con nuestros mayores?

Últimamente se han ido viendo alguna noticia sobre personas mayores que son abusadas, maltratadas o sufren abandono por parte de quién debe cuidar de ellos.

Estoy hablando tanto en el ámbito familiar, como en el institucional.

El abuso y maltrato en la vejez es un problema a nivel mundial que afecta la salud y a los derechos humanos de millones de personas mayores.

La OMS define “El maltrato de personas mayores como la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia en una persona anciana”.

Al igual que sucede en cualquier tipo de maltrato, encontramos diferentes tipos:

  • Maltrato físico
  • Maltrato psicológico
  • Maltrato económico
  • Negligencia

El maltrato físico es todo aquel que produce una lesión física de forma intencionada a la persona atendida.

El maltrato psicológico es el abuso que causa daño emocional.

El maltrato económico es todo aquel que incluye apropiación sin autorización del dinero, objetos y propiedades pertenecientes a la persona mayor, así como la manipulación de documentos o cuentas bancarias.

Estos tipos del maltrato son iguales a los que se producen por ejemplo en la violencia de género y en la violencia doméstica, pero hay una tipología diferente.

Es la negligencia, esta comprende un inadecuado comportamiento por parte del cuidador, de tal modo que no cubre las necesidades básicas de la persona mayor (nutrición, aseo, higiene o vestido), ni la correcta administración de su medicación pautada.

Las Naciones Unidas realizaron un estudio en el año 2017 en países desarrolles y en otros en vías de desarrollo, sobre la incidencia del abuso y maltrato en la vejez.

De dicho estudio salieron las siguientes conclusiones:

– El 15,7% de las personas a partir de 60 años fueron sometidas a algún tipo de abuso.

– Se notifica 1 de cada 24 casos de maltrato.

– Los porcentajes según el tipo de maltrato varía mucho, siendo del 2,6% en el maltrato físico, el 11,6% en el psicológico, el 6,8% en el económico y un 4,2% la negligencia.

Con todo se puede concluir que:

  • El maltrato en la vejez se produce en todas la clases sociales y en cualquier nivel socioeconómico
  • En más de la mitad de los casos los maltratadores son los hijos
  • El tipo de maltrato tiene correlación con el estado de salud de la persona que lo sufre, de tal modo que la negligencia o abandono se produce en personas más dependientes
  • Por sexo, las mujeres sufren más casos de maltrato o abuso que los hombres (más o menos 80% – 20%)

No nos olvidemos que este tipo de abuso y agresiones también suceden, y más a menudo de lo que nos pensamos.

Sinopsis

La serie es un drama adolescente que ha recibido varias críticas, tanto positivas como negativas.

Sí que es cierto que generó bastante polémica por hablar tan abiertamente de las adicciones en la adolescencia, del uso que hicieron de la sexualidad y la desnudez.

Trata de una joven de 17 años que sale de una sobredosis y se intenta adaptar a una vida limpia de drogas y excesos.

A medida que Rue, la protagonista, lucha contra la dependencia química, también tiene que lidiar con los traumas y secretos de la adolescencia.

Uso de las drogas en la actualidad

Ahora hablemos un poco sobre el fenómeno del alcohol y las drogas en la actualidad.

En los últimos 25 años se ha producido en España un cambio importante en materia de ocio y desarrollo del tiempo libre de la juventud.

Este cambio ha llegado a producirse de forma tan común que se puede llegar a hablar de una verdadera cultura de ocio juvenil.

Esta cultura es una cultura de fines de semana y de carácter nocturno, que suele reunir a varios jóvenes en espacios abiertos o cerrados de diversión como discotecas en las que el consumo de drogas, especialmente el alcohol, funciona como elemento social.

Estas salidas suelen producirse cada vez a edades más tempranas, entre los 12 y 13 años es lo más habitual, y según van cumpliendo años, esta participación en las salidas culturales se vuelven más frecuentes.

El consumo de alcohol es un elemento ya indisociable de dichas salidas, de hecho la mayoría de las reuniones que se convocan son única y exclusivamente para beber, aunque no es la única droga asociada a esta cultura, sí es la más común.

El uso de las drogas de forma tan habitual ha llevado a que ciertos investigadores lleguen a la conclusión de que éstas han dejado de ser una vía de escape de la realidad, para convertirse en algo recreativo.

Esta forma de disfrutar del tiempo libre ha ido sustituyendo a las formas tradicionales de ocio como ir a pasear, al teatro o a un museo, de hecho en determinados ambientes se llega a considerar que este tipo de ocio es un elemento de integración social, de tal modo que quién no participe puede ser marginado del grupo.

El 75,1% de los adolescentes de 14-18 años ha consumido alcohol alguna vez en su vida 6 de cada 10 adolescentes, se han emborrachado alguna vez en su vida y 1 de cada 3 lo ha hecho en los últimos 30 días.

El consumo de alcohol por los adolescentes produce graves efectos sobre su salud física, psíquica y social al no haberse completado su desarrollo y aumenta la probabilidad de ser dependiente del alcohol en la edad adulta.

La falta de madurez psicológica, propia de la adolescencia, dificulta el manejo de muchas sensaciones y efectos que produce el consumo de alcohol. Disminuye la atención, la capacidad y el tiempo de reacción y dificulta la toma de decisiones. 

Se producen actitudes violentas, agresiones, alteraciones de las relaciones familiares, con los amigos, maestros, compañeros, problemas con los estudios, etc.

Facilita conductas de riesgo como la utilización de vehículos, como conductor o pasajero, tras haber ingerido alcohol o relaciones sexuales no seguras que provocan embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

 

Niñas de Tenerife

Es la noticia que ninguno de nosotros quería oír, pero que en el fondo sabíamos que la probabilidad de que estuvieran vivas eran muy baja.

Dado con la noticia que nos hemos despertado hoy, quería aprovechar para hablar un poco sobre el filicidio, que es cuando los progenitores quitan la vida a sus hijos.

Violencia intrafamiliar y filicidio

Cuando hablamos de la mujer como víctima en casos de violencia intrafamiliar, vemos una clara predominancia de ésta frente al hombre; pero si hablamos de filicidio, neonaticidio o agresión a personas mayores, ahí los números se invierten

En el filicidio, las estadísticas nos dicen que alrededor del 70% de los autores son mujeres y en el neonaticidio este porcentaje puede aumentar hasta el 95% a nivel mundial

La abogada y criminóloga Beatriz de Vicente dice que a nivel mundial “las mujeres matan mucho más que los hombres en el ámbito del hogar, a miembros de la familia

Si nos centramos en España, al estudiar la tipología delictiva y la relación entre homicida y víctima, se ha encontrado que la mujer mató con mayor frecuencia que el hombre a recién nacidos (18.3% frente a 1.3%) y a menores de edad (12.9% frente a 3.5%)

La jurista y criminóloga Paz Velasco expone que “tenemos la visión de que la criminalidad femenina no es un problema social por estadística, pero no podemos valorarla solo por estadística. Hay casos tremendos como el de Ana Julia”

Cuanto menor es la edad de la víctima, más probabilidad existe de que el autor sea la mujer que esté a su cuidado, pudiendo ser su madre o alguien cercano.

Ahora que ya hemos visto a grandes rasgos qué tipo de delitos suelen cometer los menores de edad, es hora de entender cuál es su responsabilidad penal ante estos hechos. 

Según el Ordenamiento Jurídico Español, los menores de 14 años no son penalmente responsables de sus actos al considerar que no son consecuentes con sus actos, que “no saben lo que están haciendo”. 

La ley que regula la responsabilidad penal de los menores es la Ley Orgánica 5/2000 de 12 de enero, esta ley se aplica para exigir la responsabilidad de las personas mayores de catorce años y menores de dieciocho por la comisión de hechos tipificados como delitos o faltas en el Código Penal o leyes especiales. 

A partir de los 14 años, nuestro ordenamiento jurídico considera que las personas son imputables, pero, por razones político criminales no es necesario aplicar las mismas consecuencias jurídicas que para los adultos, es decir, no se aplican las penas del Código Penal. 

Pero esta Ley Penal del Menor no puede olvidarse de la víctima, por lo que establece un procedimiento singular, rápido y poco formalista para el resarcimiento de los daños y prejuicios.  

Esta ley también ha introducido la responsabilidad civil solidaria de padres o tutores, esto quiere decir que cuando los hijos o los menores tutelados cometen un hecho delictivo, siendo condenados por el Juez de menores, los progenitores o tutores responderán solidariamente de los daños y perjuicios ocasionados. 

Esta solidaridad viene a decir que, a falta de recursos patrimoniales del menor, serán los progenitores o tutores quiénes deberán hacer frente a las indemnizaciones fijadas en la sentencia penal. 

Al igual, esta responsabilidad civil “compartida” se puede moderar, esto quiere decir que cabe al juzgado establecer esa cantidad de responsabilidad según si éstos favorecieron la conducta del menor con dolo o negligencia grave. 

Un ejemplo de sentencia donde se ve reflejado esta responsabilidad civil solidaria:

  Audiencia Provincial de Madrid (Sección 4ª), sentencia de 26-03-2015: 

» En el caso que nos ocupa, la indemnización establecida a favor de la víctima del robo con intimidación cometido por el menor xxx y por los otros menores también declarados responsables de dicha infracción penal, asciende a la suma de 113,29 €, que, en el caso de los respectivos representantes legales, entre ellos la madre del menor recurrente, y una vez reducido el 20%, da lugar a la cantidad de 94,29 €. Se trata de una indemnización de cuantía manifiestamente escasa y de una moderación adecuada que ya valora que los respectivos representantes legales de los menores no han favorecido de modo negligente el comportamiento de sus hijos y pupilos, pero que al mismo tiempo garantiza los derechos de reparación efectiva de la víctima del delito precisamente a través del mecanismo de protección reforzada de tales derechos que establece el precitado artículo 61.3 de la Ley Orgánica 5/2000. Dada la muy escasa cuantía de la indemnización, no concurren razones para modificar el criterio de la Juez de Menores y dar lugar a la moderación superior interesada.»

Podríamos decir que el Código Penal no impone penas a los menores, sino que establece medidas orientadas a la reeducación.

Pero si el menor es mayor de 14 años pueden estar en régimen de internamiento un máximo de seis años.

Para los que tengan 16 o 17 años, pueden llegar a estar internados hasta diez años si el delito cometido es especialmente grave. 

Delitos contra las personasOtro tipo de delitos que son cometidos por menores de edad, aunque con menor frecuencia son los delitos contra las personas, aunque sí revisten mayor gravedad.

Al igual que en los artículos anteriores, voy a exponer los más comunes:

  • Acoso escolar o Bullying

    En el otro artículo explicaba que el ciberbullying o ciberacoso es el más común gracias a esa falsa sensación de anonimato que experimentan los acosadores.

    Pero cuando ese casos se produce presencialmente en el ámbito escolar o en sus alrededores, estamos hablando de bullying.

    Consiste en ridiculizar a la víctima mediante comentarios ofensivos, molestando, acosando con un continuo maltrato verbal, pudiendo llegar a la violencia física, con el objetivo de someter, arrinconar, intimidar u obtener algo de la víctima.

Este tipo de delitos supone un grave problema actualmente, ya que las personas que lo sufren raramente dicen algo a los adultos, y cuando lo hacen la mayoría de ellos no le dan mayor importancia.

Es necesario tener en cuenta que el acoso que se produce continuado en el tiempo, supone graves consecuencias psicológicas para la víctima, pudiendo a veces llegar a quitarse la vida, o intentarlo.

  • Delito de lesiones o malos tratos

    Al escuchar malos tratos, lo primero que pensamos es que la violencia ejercida de hombres adultos hacia mujeres, o de los adultos hacia los menores de edad, pero también existen los malos de menores de edad hacia otros menores e incluso hacia adultos.

    Por ejemplo cuando un menor que no ha recibido una adecuada educación y socialización, y agrede a sus padres o abuelos cuando algo no se hace como él quiere, o cuando se sienten frustrados y no tienen las herramientas adecuadas para canalizar dicha frustración,

    Hace unos años hubo un programa de televisión que se llamaba “Hermano Mayor”, que trata principalmente este tipo de situaciones, de jóvenes que agredían a sus progenitores o a sus tutores.

En los casos más graves, han llegado a quitar la vida de sus víctimas, y probablemente con el tiempo se arrepintieron de ello.

  • Delito de amenazas, chantajes y coacciones

Las coacciones consisten en ejercer violencia física, psíquica o moral para obligar a decir a una persona o a hacer contra su voluntad.

Por otro lado, las amenazas o chantajes, consisten en hacer creer a la víctima, con actos o palabras, que se les quiere hacer algún mal.

Como comenté, a pesar de que los delitos contra las personas son una categoría de delitos que no suelen suceder muy a menudo, es necesario prestar atención a las señas que emiten los jóvenes para intentar prevenir este tipo de acciones en el futuro.

Delitos contra la propiedadExisten otro tipo de delitos que pueden ser cometidos por menores como son los delitos contra la propiedad.

Cuando éramos niños, ¿quién no ha cogido un chicle de una tienda y se lo ha guardado sin pagarlo?

Pero eso es una cosa, muy diferente a cuándo la gravedad de los delitos aumenta, así como la cuantía de lo sustraído.

Este tipo de delitos están recogidos en el Título XIII del Código Penal.

El objetivo de este tipo de delitos consiste en hacerse con cosas que no nos pertenecen de forma ilegal, es decir, sin pagar, sin haberlas recibido de parte de sus dueños o sin que el dueño se dé cuenta.

Los diferentes delitos contra la propiedad cometidos son:

  • Delito de hurto

    Consiste en coger cosas ajenas sin la voluntad del dueño, la pena puede variar si el valor de lo sustraído supera los 400 €.

    Por ejemplo, cuando un chico le quita el móvil a un compañero, o a su novio/a, etc., o cuando vamos a una tienda y cogemos un videojuego para la videoconsola.

  • Delito de robo

    Hablamos de robo cuando el menor emplea la fuerza o intimidación para hacerse con las cosas, siendo las penas más graves que en el caso anterior.

    Por ejemplo cuando se rompe la ventanilla de un coche para coger lo que hay en su interior, cuando se rompe un vidrio de una tienda para acceder a su interior, cuando agredimos a una persona para quitarle la cartera, etc.

  • Delito de receptación

    También constituye delito vender y/o comprar una cosa que sabemos que es sustraída.

    Normalmente el precio de compra/venta suele ser muy inferior a su precio de venta, obteniendo por tanto un beneficio.

    Por ejemplo, si compramos un móvil que vale 600 €, a 200 € sabiendo que es robado, o la nueva PlayStation 5.

  • Delito de daños (grafitis):

    Cuando un menor hace una pintada o un grafiti está cometiendo un delito contra la propiedad de quiénes sea el edificio, el tren o la tienda que hayan pintado.

    Si además esas pintadas se hacen en edificios o monumentos históricos, la pena impuesta es mayor.

    Pero no sólo los grafitis suponen un delito de daños, si en una manifestación se destroza mobiliario urbano, también se consideraría un delito de daños.

Todo este tipo de actos son condenables, pero la mayor parte del tiempo los menores usan medios para evitar ser reconocidos si existen sistemas de grabación, lo que dificulta su reconocimiento.

Esto lo estamos viendo estos días con los disturbios en varias ciudades de España debido al encarcelamiento de Pablo Hasel.

Pues a la dificultad de condenar a los menores por aquello que hacen, es necesario educar adecuadamente a los niños para evitar que cuando lleguen a la adolescencia cometan actos socialmente desviados

El otro día os hablé del tipo de delitos que pueden llevar a cabo los menores a grandes rasgos; esta semana, y las siguientes, me gustaría profundizar un poco más en ellos.

Los delitos tecnológicos o informáticos se cometen usando las nuevas tecnologías como ordenadores, tablets o móviles, a través de las redes sociales, WhatsApp, etc.

Las nuevas tecnologías tienen muchas ventajas, como un contacto inmediato con amigos o conocer al momento noticias, pero también implica muchos peligros si no se sabe utilizar correctamente. En muchas ocasiones podemos estar llevando actuaciones delictivas, incluso sin darnos cuenta.

Cuando un menor comete un delito usando alguno de estos medios, lo hace en la mayoría de los casos creyendo en su anonimato; internet nos ofrece una falsa sensación de anonimato que hace que las personas se vuelvan más “atrevidas”.

Pero lo que más debería preocuparnos en cuanto a sociedad, es que la mayoría de los jóvenes tiene el siguiente pensamiento:

Como soy menor de edad, no me pueden hacer nada

Tipos de delitos cometidos por los menores

  • Sexting: Consiste en el envío de contenido erótico o sexual, el contenido ilícito de este acto es el uso que se haga de dicha fotografía, pudiendo usarse para conseguir a cambio de no divulgarla, para acosar, insultar y un largo etcétera, esto se conoce como “Sextorsión
  • Cyberbulling o Ciberacoso: Es el acoso utilizando las nuevas tecnologías, principalmente las redes sociales. Las más frecuentes son la difusión de rumores sobre la víctima, vejar e insultar (estamos hablando de un delito contra la integridad moral).
  • Incitación al odio: Se trata de fomentar el odio, la discriminación o la violencia contra un grupo de personas por motivos racistas, religiosos, etc., generalmente hecho a través de internet. La mayoría de los menores son muy influenciables por su entorno, por lo que si su grupo de amigos o familiares tienen ciertas ideas racistas, éstos pueden llegar a divulgar actos de odio contra personas que no sean del mismo país que ellos.
  • Suplantación de identidadCuando suplantamos la identidad de una persona con malas intenciones, por ejemplo ofrecer servicios sexuales a cambio de dinero, o publicar el número de teléfono, fotos y dirección de correo electrónico para que entren en contacto.

En definitiva, educar a los jóvenes sobre la utilización de las redes sociales, desde una perspectiva de respeto hacia los demás, evitaría muchos de estos delitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los jóvenes o menores no reaccionan del mismo modo a los factores de riesgo o protección, por ello diversas doctrinas hacen hincapié en la importancia de subrayar aspectos cognitivos interpersonales del menor a la hora de describir su personalidad.

Pero, ¿cuál es el objetivo de todo esto? 
Pues no es otro que poder establecer programas de prevención eficaces y para crear modelos educacionales que permitan una adecuada intervención psicosocial.

Habría tres posibles categorías tipológicas de menores delincuentes:

  • Una primera categoría que vendría definida por la existencia de trastornos psicopatológicos. Aquí podríamos hablar de:
    • Menores delincuentes por psicopatologías: normalmente suelen manifestar falta de empatía, lo que provoca que el menor no logre adaptarse a su entorno al no poder inhibirse de llevar a cabo comportamientos o conductas antisociales.
    • Menores delincuentes por ansiedad: estos jóvenes suelen arrastrar una grave perturbación del comportamiento que se manifiesta en desórdenes de conducta. El origen de esta ansiedad puede ser la frustración, el abandono, etc.
    • Menores delincuentes por autorreferencias de la realidad: son jóvenes que llegan a mezclar fantasía y juego de una forma tan intensa que comienzan a vivir fuera de la realidad, lo que en ocasiones conlleva actuaciones ilícitas.
  • Una segunda categoría integrada por jóvenes con algún rasgo de anormalidad patológica. Podemos encontrarnos con:
    • Menores delincuentes con trastorno antisocial de la personalidad: la mayoría de los menores que lo padecen tienen un mismo denominador común: la falta de cariño, atención y cuidado de sus padres. Sus principales manifestaciones son la hiperactividad, la ausencia de culpa, el fracaso escolar, ser poco comunicativos o ser muy excitables. Son jóvenes con una socialización primaria inadecuada, lo que acaba por llevarles a la delincuencia.
    • Menores  delincuentes con reacción de huida: normalmente en este caso los menores han sufrido maltrato o abuso sexual, por ello eligen huir, muchas veces sin un rumbo definido, lo que los convierte en objetivos fáciles para los responsables de la delincuencia organizada, o acaban delinquiendo para sobrevivir.
  • Una tercera categoría donde estarían los jóvenes que tienen rasgos de personales normales o casi normales. Estos menores son los que tienen características de personalidad normales o próximo a la normalidad, suelen ser aquellos jóvenes afectados por situaciones disfuncionales leves sin producir ninguna alteración en su percepción. En esta categoría se encontrarían la mayoría de los menores delincuentes:
    • Los que llevan a cabo actos de vandalismo, como consecuencia de entrada en la pubertad.
    • Los que cometen pequeños hurtos/fraudes con motivo de autoafirmación personal frente a su grupo de iguales.
    • Los que cometen delitos contra el patrimonio y/o libertad sexual por placer.
    • Los que delinquen para satisfacer apetencias consumistas.

En general no podemos hablar de un solo tipo de delincuente entre los adolescentes, ya que hay diferentes modos de comportarse y actos de diversa gravedad. En algunos de ellos, esta etapa suele ser algo transitorio (generalmente una llamada de atención), mientras que otros hacen de esto su estilo de vida. Cuanto más joven sea el delincuente, más probabilidades hay de que reincida.

Lo que sí está claro es que todos estos actos llevan a denunciar los errores de la educación como causa esencial de la delincuencia.