Es posible que todos conozcáis (o al menos os suene el nombre) a Beth Thomas.

También se le ha conocido como la niña psicópata, perdió a su madre cuando sólo tenía un año de edad, quedando ella y su hermano bajo la tutela de su padre.

El padre abusaba sexualmente de ambos menores, hasta que dichos abusos fueron detectados por los médicos e inmediatamente buscaron a un asistente social que se hiciera cargo de los pequeños.

Ambos fueron adoptados por una pareja cristiana y todo marchaba bien hasta que Beth comenzó a tener unas pesadillas horribles sobre “un hombre que caía encima de ella y la heria con una parte de él”.

Los padres adoptivos pronto empezaron a preocuparse, sobre todo cuando Beth comenzó a tener unas actuaciones muy extrañas: empezó a ser violenta con ellos, con su hermano pequeño e incluso llegó a matar a animales domésticos.

Además de la ira, la niña manifestaba conductas sexuales inapropiadas: se masturbaba en público hasta producirse sangrado.

Los padres llevaron a Beth a un psicólogo especializado en conductas de niños que había sufrido abusos sexuales, y lo que descubrió fue una fuerte psicopatía en una niña de corta edad.

En una de las entrevistas con el psicólogo dijo:

“-Dr. Ken: ¿Tus padres tienen miedo de ti?

-Beth: Sí.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con ellos?

-Beth: Apuñalarlos.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con tu hermano?

-Beth: Matarlo.”

Aquí os dejo un resumen del documental que se hizo sobre ella.

Esta semana no voy a exponer ningún hecho criminal, simplemente voy a dar a conocer en profundidad lo que es la psicopatía y cómo se evalúa.

Sé que cuando se habla de psicopatía, la mayoría de vosotros pensaréis: falta de empatía, antisocial, crueldad.

Pero la psicopatía va mucho más allá, y eso es algo que quiero mostraros hoy.

La psicopatía es un trastorno que no se encuentra recogido en el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) por una mera cuestión de política criminal, ya que perdería peso como eximente o atenuante en un juicio al no ser calificada como enfermedad mental.

Más allá de estas cuestiones legales, la psicopatía es algo más que ser antisocial, estando integrada por indicadores conductuales (como el estilo de vida) y por rasgos de personalidad (en sus aspectos interpersonales y emocionales)

Existe un instrumento para medir la psicopatía muy utilizado en contextos forenses que es la “Escala de Valoración de la Psicopatía” PCL-R (Hare, 2003), siendo que este instrumento es utilizado para valorar el riesgo de conducta criminal.

Existen veinte características definitorias del trastorno agrupadas en dos factores (rasgos de personalidad e indicadores conductuales), los primeros se agrupan en la faceta interpersonal y en la faceta emocional; y los segundos en la faceta del estilo de vida y en la faceta antisocial.

En la imagen al final del artículo, podréis ver cuales son esas veinte características definitorias de este trastorno.

El procedimiento de evaluación en sí consiste en una serie de pruebas , en la entrevista estructurada de 125 preguntas y en la investigación sobre el pasado del paciente, incluyendo antecedentes penales, historial médico, educativo y de trabajo, movimiento físico entre lugares y domicilios, historial marital y otras relaciones y entrevistas con tantas personas allegadas al sujeto (familiares, compañeros de trabajo, profesores, amigos, etcétera) como sea posible.

Una vez realizado esta prueba, el rango va de 0 a 40, siendo que una puntuación superior a 30 sugiere la presencia de una psicopatía y una puntuación superior a 20 sugiere la presencia de tendencias psicopáticas.

Por último, las personas con psicopatía o con el dominio de antagonismo acusado, son propensas a la simulación, siempre que exista un incentivo externo, cosa que casi siempre ocurre en el ámbito forense.

Como veis, la psicopatía no es sólo falta de empatía y de sentimientos, es un entramado mucho más complejos de emociones y actuaciones.

“O soy una psicópata con piel de cordero, o soy como tú”

No sé si alguno conoce la historia de Amanda Knox. Para quién no la conozca, voy a hacer un pequeño resumen para dar a conocer esta historia que tiene tanto de inquietante como de interesante:

Amanda Knox es una veinteañera estadounidense de Seattle que viajó a Perugia (Italia) para estudiar un curso académico allí. Durante ese año compartió piso con cuatro mujeres: Meredith Kercher, también una estudiante británica de intercambio de 21 años, y dos mujeres italianas de mayor edad.

En la noche del 1 al 2 de noviembre de 2007, Amanda Knox salió con su novio Raffaele Sollecito, un estudiante de 23 años, a disfrutar de la noche de Halloween quedando únicamente en el piso donde vivían Meredith Kercher.

Hacia la madrugada de ese día 1 de noviembre, alguien entró en la habitación donde se encontraba Meredith (pudo ser una persona, o pudieron ser varias, a día de hoy no se sabe con certeza), la violaron y le asestaron 46 puñaladas, una de ellas fue en la garganta que resultó mortal para Kercher. Cuando terminaron con el “trabajo”, taparon el cuerpo con un edredón: ¿fue esta acción un empeño por esconder lo que había pasado?, ¿con esta acción se mostró / mostraron arrepentidos de sus actos?, ¿qué significó este hecho?.

Amanda Knox fue condenada a 26 años de cárcel y su novio Raffaele Sollecito, a 25 años, por el asesinato de Meredith Kercher, pero ¿realmente Knox la asesinó?.

Tras 4 años en prisión Amanda y su, por aquel entonces, novio Raffaele, fueron absueltos por falta de pruebas biológicas claras, pero aún a día de hoy se sigue dudando de su inocencia.

Muchos califican a Amanda de psicópata, por las discrepancias ocurridas durante toda la investigación, en algunas declaraciones se ponía a llorar como un niño aclamando su inocencia, y en otras ocasiones se mostraba fría haciendo declaraciones tan inquietantes como: “O soy una psicópata con piel de cordero, o soy como tú”