Hace tiempo vi una película que me llamó mucho la atención “A time to kill” y me hizo pensar mucho sobre la existencia de las diferencias entre las personas por motivo de su origen; ¿existen las razas? ¿qué es el racismo? ¿puede llegar a matar?

La respuesta a estas 3 preguntas es unánime: sí.
Muchos antropólogos consideran que únicamente existe una raza, la humana, pero si bien es cierto que esta se puede dividir en diferentes etnias según características físicas y biológicas.
Ahora bien, el racismo ha existido desde hace mucho tiempo, siempre se ha considerado a la “raza blanca” como la suprema, la que está por encima de todo, de ahí que, en la época de esclavitud, la gran mayoría fueran de color, o por ejemplo cuando Hitler estuvo en el poder, la raza aria eran los supremos y el resto debían de ser esclavizado y morir en los campos de concentración.
Pero hay algo muy preocupante hoy en día, y es que ese racismo sigue existiendo, aunque la esclavitud ya haya desaparecido prácticamente, sigue existiendo ideologías de que la gente de color es inferior o tiene menos derechos que cualquier otra persona.
Estados Unidos es un claro ejemplo de racismo hoy en día, prácticamente a diario hay noticias en los medios de comunicación que hablan sobre los abusos policiales hacia las personas de color, y algunas son historias realmente terribles e inimaginables que ocurran hoy en día en una sociedad de derecho.
Pero no solo en Estados Unidos, aquí mismo en España también hay un sentimiento de odio profundo hacia personas que vienen de otros países, ya no solo si son de color o no, hay racismo contra los ciudadanos chinos, contra los inmigrantes que llegan en pateras desde el África y un largo etcétera. Uno de los grandes errores que cometemos aquí en España es clasificar a todo un pueblo, por los actos que cometen unos pocos, un ejemplo muy obvio de esto son los musulmanes.
Los fanáticos del Islam han cometido en los últimos años innumerables actos terroristas en todos los países del mundo, y solo por el hecho que han llevado a cabo dos o tres personas, todas las personas musulmanas o incluso creyentes del Islam tienen que ser terroristas, ¡pues no es así!, porque por esa regla de tres, si una persona española que está de vacaciones en un país extranjero y roba una manzana, todos los españoles deberíamos ser unos ladrones, sin importar si tú has robado algo alguna vez en tu vida.
El mundo tiene un problema muy grave de racismo, y eso es algo que tenemos que erradicar de forma urgente y necesaria, pues todos somos seres humanos, y ya por el simple hecho de serlo, tenemos una serie de derechos que no tienen ni pueden ser violados, como está sucediendo hoy en día.
Para terminar, me gustaría volver a hacer mención a la película “A time to kill”, y sobre todo a la declaración final del abogado de la acusación:
“Quiero contarles una historia. Por favor cierren los ojos, mientras se la cuento:
Esta es una historia sobre una niña, caminando a casa de la tienda en una tarde soleada.
De repente, una camioneta llega y dos hombres la agarran, la arrastran a un campo cercano, la amarran, le arrancan la ropa. La violan.
Primero uno, luego el otro, y cuando acaban, la usan de blanco de tiro. Le arrojan latas de cerveza, las arrojan tan fuerte, que le abren la carne hasta los huesos.
Luego orinan sobre ella, y después la ahorcan.
La levantan en el aire y sus pies dan patadas, no encuentran el suelo.
La rama de donde la cuelgan, no es lo o suficientemente fuerte, se rompe y la niña cae, de nuevo al suelo.
Así que la levantan, la echan a la camioneta, van al Puente de Foggy Creek y la tiran desde allí, cae 10 metros.
¿La ven?
Su cuerpo violado
…golpeado…
…roto…
…bañado en orina…
…bañado en semen…
…bañado en su propia sangre…
…abandonado para morir.
¿La ven?
Quiero que se imaginen a esa niñita.
Ahora, imaginen que es “blanca”.
La defensa ha terminado”
 
Os dejo el video completo:
https://www.youtube.com/watch?v=geS61ePJaNI

Es la rama de la criminología que interpreta los actos delictivos en función de su desarrollo vital, siendo la edad uno de los factores más importantes en el estudio que pretende explicar la influencia de la edad en las conductas delictivas. 

Hay dos conceptos relevantes dentro de este paradigma: 

  • Carrera delictiva: se trata del número de delitos que una persona comete en un determinado periodo de tiempo. 
  • Delincuente de carrera: son aquellas personas que cometen un número elevado de delitos en un intervalo de tiempo amplio. 

Hay tres etapas en el desarrollo vital de la conducta antisocial: 

  1. Inicio → el fenómeno que lleva a una persona a iniciarse en la carrera criminal
  2. Mantenimiento → es la situación por la cual una persona mantiene sus conductas delictivas. Dentro de esta etapa hay que diferencias a los sujetos reactivos o proactivos; mientras que los sujetos reactivos van a reaccionar de una forma determinada ante un estímulo neutro si así es su estilo particular (pro o antisocial), los sujetos proactivos moldean su entorno de tal modo que se adapte a su estilo particular: pro social o antisocial. 
  3. Desistimiento → es la situación por la cual un victimario abandona la carrera delictiva, por ejemplo, porque ya no encuentre motivación antisocial en sus actos o porque la madurez adquiera una mayor importancia en su día a día. 

Es importante identificar los factores de riesgo o de protección que afectan a los victimarios, o dicho de otro modo buscar esos factores que favorecen la conducta antisocial, y aquí toma especial relevancia la edad del victimario, ya que según esa edad los factores van a afectar de un modo u otro. 

Un ejemplo de esto es que un bolso abandonado no promueve el mismo efecto en un individuo de 10 años que en uno de 20 años e incluso es diferente de un sujeto de 40 años. Por lo que el uso de este paradigma permite entender que unos victimarios cometan delitos desde muy jóvenes, que otros mantengan esa carrera delictiva en el tiempo, así como otros que desistan de la misma. 

 

 

 

 

 

Este tipo de criminología alude a factores sociales e individuales que permiten a las personas adquirir experiencias moldeando su forma de ser, lo que los “diferencia” de los demás.  

Dentro de este tipo de criminología toma especial relevancia la aportación del psicólogo Howard Gardner al establecer que los individuos tienen no solo una, sino varias inteligencias que pueden desarrollar a lo largo de su vida usándolas de manera diferente según el contexto en el que nos encontremos.  

En el campo criminológico las más relevantes son la inteligencia interpersonal e intrapersonal, ya que su deficiencia hace que los individuos sean más vulnerables a la influencia de factores criminógenos, porque en los individuos existen 3 variables temperamentales: la impulsividad, la búsqueda de sensaciones y la empatía. Todas ellas tienen una base biológica pero sus efectos pueden ser modulados a través de un aprendizaje adecuado.  

Analizando cada variable por separado podemos ver que: 

  • La impulsividad. Hay dos sistemas neuronales relevantes como son el Sistema de Inhibición Conductual (SIC) responsable de activarse para relacionar diferentes situaciones y comportamientos con el miedo y la ansiedad, lo que conllevaría una inhibición de determinadas conductas; por otro lado, está el Sistema de Activación Conductual (SAC), responsable de iniciar los comportamientos que buscan un estímulo positivo.  

Teniendo esto en cuenta, las personas con tendencias impulsivas no ven recompensa alguna  en tener una conducta conforme a la ley, por lo que no experimentan miedo o ansiedad a los  castigos que su actuación les pueda acarrear. 

  • La búsqueda de sensaciones. Esto se basa en la búsqueda de nuevos estímulos cuya obtención puede acarrear algún riesgo. (Todos sabemos que hacer algo que sabemos no es correcto, nos genera una sensación de bienestar provocado por la adrenalina que libera nuestro cuerpo) 
  • La empatía. Es la capacidad de percibir, compartir o interferir en los sentimientos de los demás, basada en reconocer al otro como similar; implica tener la capacidad suficiente para diferencias entre los estados afectivos de los otros, así como la habilidad para tomar perspectiva, tanto cognitiva como afectiva, con respecto a la otra persona. 

En definitiva, la conducta antisocial es el resultado de una percepción errónea que tienen los victimarios sobre las acciones constitutivas de delitos que llevan a cabo o, dicho de otro modo, los autores de un delito entienden que sus actos están justificados.  

Este estilo de afrontar los actos surge de las experiencias que su entorno les proporciona, es decir, los individuos somos sometidos a determinadas situaciones que nos van a proporcionar una experiencia concreta que reforzará nuestro comportamiento actual y probablemente también afecte a nuestros comportamientos futuros. 

Este tipo de paradigma se centra en la institución de la familia y su importancia en las diferentes etapas de la vida de los seres humanos.

Las dos variables más estudiadas hasta el momento son el afecto y el control parental, siendo que su falta o exceso puede afectar positiva o negativamente en las personas.

1. Conocemos por afecto la integración de un individuo en su propio entorno familiar, así como el bienestar que proporciona. Es muy importante la existencia de afecto en las diferentes etapas de la vida para que una persona pueda desarrollarse adecuadamente.

2. Por otro lado, el control parental hace referencia a la capacidad de los progenitores de supervisar y controlar la conducta de sus hijos. La importancia de esto se establece en que los padres tengan la capacidad de controlar a sus hijos antes y después de cometer una conducta inadecuada.

La dificultad radica en que la actualmente vivimos situaciones muy cambiantes, de modo que es necesario adaptarnos y cambiar en función de las necesidades que van apareciendo.

Los padres deben adaptar la educación que imparten de tal manera que se logre influir en el desarrollo de los hijos, pero no olvidemos que un resultado satisfactorio depende de la reciprocidad del hijo, existiendo cuatro dimensiones de riesgo en la relación padre-hijo:

– Afecto en la relación
– Grado de control parental
– Grado de madurez del hijo
– Grado de comunicación intrafamiliar

En la siguiente imagen se puede observar cuatro estilos parentales diferentes, resultantes de la combinación de las dos variables que he hablado anteriormente.