El porqué de los criminólogos en los colegios 

De sobra es sabido que en las escuelas existen conflictos como el acoso escolar, la violencia, el bullying, etc. 

Por ello, ¿quién mejor que un profesional especializado en la víctima, el delito, el delincuente y la prevención? 

Actualmente la única figura existente en los colegios que se puede acercar algo serían los mediadores, que son alumnos que actúan como mediadores en casos de conflictos, y también hay profesores que cumplen ese rol. 

 Hay que tener en cuenta que estos chicos y profesores, a pesar de hacer un buen papel, no tienen la formación necesaria para actuar en estos casos, porque el bullying no se trata solo de mediar cuando hay violencia, ya que el bullying es un acoso continuo y duradero en el tiempo que necesita de la presencia de un profesional que pueda elaborar un plan de prevención. 

Al igual que existen los orientadores, que normalmente suelen ser psicólogos o psicopedagogos, que también tienen responsabilidades en la coordinación de los protocolos contra el acoso en el aula, deberíamos nosotros también participar activamente en su elaboración y coordinación. 

Igualmente es muy importante educar a los jóvenes sobre el acoso incluyendo a criminólogos en charlas en las escuelas, y también enseñar a los que sufren el bullying que pueden contar con un profesional que les va a ayudar en su situación. 

Aparte del gran beneficio que supondría para los jóvenes y para la sociedad, muchos criminólogos podrían desempeñar sus funciones como tal en el ámbito público. 

De hecho, en el “Plan Estratégico de Convivencia Escolar” del año 2017 ya se habló de la incorporación de una figura de referencia que sea responsable de la convivencia en cada centro, pero no se llegó nunca a concretizar. 

¿Sabéis que podría pasar si en una misma sala se juntaran al delincuente y la víctima de un delito?  

En muchos casos de delitos menores se utiliza la justicia restaurativa como medio de resolución de conflictos, esta se centra en resolver los problemas que han surgido de la comisión de un hecho delictivo, de tal modo que las víctimas, delincuentes y la comunidad se unen para solucionar los conflictos provocados como el sufrimiento de la víctima, los daños a la comunidad y la responsabilidad del delincuente.  

La justicia restaurativa convierte al delincuente en responsable comprendiendo las consecuencias de su comportamiento, a la vez que le ofrece aprender a respetar la ley; también permite que la víctima haga preguntas y reciba respuestas. Y en muchas ocasiones se logra que el agresor reconozca su culpabilidad y pida perdón a la víctima. 

Puede parecer poco el hecho de pedir perdón, pero para la víctima es muy importante saber que la persona que cometió el delito se muestra arrepentido de sus actos. 

El crimen perturba la confianza de la sociedad lo que muchas veces lleva a la discriminación. Muchas veces no nos percatamos, pero el crimen también supone una relación existente entre la víctima y el agresor, una relación es dolorosa y si no se resuelve puede afectar de forma negativa al bienestar de ambas partes. 

Existen tres tipos de justicias: retributiva, de rehabilitación y restaurativa. ¿Qué diferencia a la justicia restaurativa de las otras dos? 

Para la justicia retributiva y de rehabilitación el Estado es la víctima siendo el delincuente responsabilizado recibiendo un castigo (justicia retributiva) o un tratamiento (justicia de rehabilitación), de tal modo que la víctima real pasa a ser una preocupación secundaria del Estado. Por tanto, la importancia de la justicia restaurativa es que se otorga una importancia mucho mayor a la participación de los protagonistas: la víctima y el delincuente. 

Este es un tema poco explorado desde el punto de vista de la criminología y el derecho penal, aunque en el año 2017 se publicó la primera tesis doctoral en Derecho Penal sobre el fenómeno sectario, una tesis que se ha ido trabajando durante de diez largos años. 

Antes de nada, es importante decir que una secta es un grupo de personas que siguen a un líder, siendo dicho líder alguien carismático, y que normalmente suelen tener algún móvil económico encubierto, por ello la peligrosidad de las sectas no está en aquello que creen ni en lo que predican, sino que lo realmente peligroso son las actividades que llevan a cabo y cómo lo hacen. 

Pero la definición de secta no es así tan sencilla, lo primero que hay que tener en cuenta es que suelen ser grupos cerrados con fines de carácter espiritual, no siempre son fines religiosos, y donde el líder o los líderes ejercen algún tipo de influencia sobre sus seguidores; también se puede afirmar que una secta promueve un modo de pensamiento y una manera de vivir, a veces diferente a la del resto de la sociedad. 

Normalmente las sectas son proselitistas, aunque si preguntamos a la gente sobre cuál sería un buen adjetivo para las sectas nadie lo diría. En una secta es mucho más importante “el qué” que “el cómo”, es decir para los integrantes de una secta tiene mucha más relevancia el que se transmite que el cómo se transmite. 

Realmente, según mi opinión, el verdadero problema de las sectas es cómo están reguladas en nuestro ordenamiento jurídico, actualmente en Europa rige el principio de no restricción a la libertad de religión o de conciencia, por lo que intrínsecamente estamos reconociendo el derecho de libertad y tolerancia hacia todas las manifestaciones religiosas. Es esta “protección” la que hace que aparezcan nuevos grupos sectarios que se camuflan entre esta pluralidad de creencias respaldadas legalmente porque no se considera que hagan un daño general y visible a la sociedad. 

Ahora bien, ¿Cómo captan seguidores estas sectas? 

Normalmente los líderes de estas sectas atraen al grupo a personas que sienten solas o que son vulnerables a nivel psicológico o social, la captación es muy sutil, de forma ingeniosa y siempre con una gran preparación por detrás.  

Normalmente viene de alguien de confianza quién con mucho engaño y creando una dependencia hacia dicho grupo logra atraer a las personas. La relación que se crea en un inicio con dicho grupo es muy favorable hacia la persona, ya que le dan mucho, no necesariamente de origen sectario, pueden ser necesidades que tenga dicha persona o intereses culturales, sociales, físicos, etc., que resulten de gran interés para ella, pero esta relación no es de un único sentido, sino que es una relación recíproca, siendo que cuando ya se ha creado dicha dependencia, es entonces cuando ellos te van a comenzar a demandar cosas. 

Crean una dependencia psicología que va más allá de lo razonable ya que esas personas se alejan de sus círculos más cercanos de tal modo que el grupo coercitivo es su único medio de relación, rompen relaciones con su familia, amigos, normalmente dejan el trabajo para centrarse 100% en la vida dentro de su grupo. 

A pesar de no haber números comprobados, se estima que en España existen unas 350 sectas y alrededor de 400 mil personas en ellas, lo que nos viene a decir que el número de este tipo de grupos en nuestro país es muy elevado. 

En la actualidad, con todo esto de la pandemia, este tipo de grupos se aprovechan del miedo de las personas para atraer a más seguidores y para reforzar sus argumentos a todos aquellos que ya creían en el fin del mundo. Según Luis Santamaría, estos grupos se presentan como el arca de Noé: o estás con ellos o con la muerte, porque solo dentro de dichos grupos es que estamos a salvo. 

Por todo esto se puede llegar a afirmar que nadie estamos a salvo de ser atrapados en las redes de un grupo coercitivo, de tal modo que es de extrema importancia estar atento a todas estas señales de alarma y si fuera ese nuestro caso, pedir ayuda a profesionales.