Continuando con el método V.E.R.A. para elaborar perfiles criminales, nos quedamos en el trazado del perfil criminal.

Una vez que ya hemos recopilado toda la información que incluye las características de la víctima, es fundamental conocer el motivo por el cual esa persona fue selecciona como víctima, si fue algo aleatorio, si pertenecía a algún grupo de riesgo, etc. Todo esto lo podemos obtener observando la escena del delito y los lugares relacionados.

Reconstruir el delito, nos va a aclarar el modus operandi, la escenificación, el ritual o el sello del delincuente, ya que ésta busca entender cómo sucedió, y permite analizar la interacción del autor del delito con la víctima en relación con el análisis del comportamiento.

Una vez recogida toda la información sobre la víctima, le toca al delincuente, y hay que prestar especial atención en ello, ya que esta recogida de datos nos debe dar como resultado la descripción lo más aproximada posible sobre el aspecto físico y perfil conductual del criminal.

En definitiva, el método V.E.R.A. es una técnica progresiva y acumulativa donde los datos, las inferencias y las hipótesis pueden ir añadiéndose unas a otras. Sobre estos datos se aplican todos los principios de la psicología que resulten oportunos para perfilar suficientemente la personalidad y conducta del agresor, criminal o delincuente.

La semana pasada os hablaba de la perfilación criminal y el método más usado en ella, pues bien esta semana me gustaría profundizar un poco más en el método V.E.R.A.

Como ya os comentaba, es muy eficaz en el trazado de perfiles psicológicos, pero no solo eso, ya que posibilita además crear una base de datos estadísticos de agresores clasificados por tipología delictiva y psicológica.

También permite comprar el perfil trazado con el delincuente real, una vez detenido, para comprar y mejorar la elaboración de futuros perfiles criminales.

El primer paso a la hora de utilizar este método es la recopilación de datos, datos que se clasifican según los diferentes apartados: víctima, escena del delito, posible delincuente, etc. Resulta de gran importancia hacer una diferenciación clara del modus operandi, el ritual, la escenificación y el sello personal.

En una segunda fase se realizan inferencias basándonos en la idea de que un delito es un escenario muy complejo y se trabaja sobre la hipótesis de que la mayoría de ellos siguen un hilo conductor.

Una vez recogidos todos estos datos es fundamental reconstruir de manera acertada la historia que representan.

La tercera y última fase de la recogida de datos, consiste en elaborar hipótesis, siendo que de ellas se trazará el perfil criminal. Las hipótesis se elaboran de manera progresiva, es decir, puedes derivar unas de otras.

La próxima semana veremos como una vez recogidos todos estos datos, elaboramos el perfil criminal.

El “criminal profiling” es una técnica de investigación que se utiliza en criminología con la que se trata de crear tipologías y perfiles en la resolución de hechos delictivos en los cuales se desconoce al autor de los mismos.

El fin de la perfilación criminal es describir, explicar y predecir las características de la persona que ha cometido un delito.

Para poder crear estos perfiles se obtiene información analizando la evidencia psicológica o conductual.

Es una técnica utilizada en casos sin resolver o casos estancados que necesitan una visión diferente de los hechos.

El método más utilizado en perfilación criminal es el método V.E.R.A.(acrónimo de Víctima-Escena-Reconstrucción-Autor) y se suele utilizar en casos de homicidio, secuestro, atracos, agresiones sexuales, en casos aislados o en serie y cuando se dan desapariciones de alto riesgo de personas.

Uno de los primeros perfiles que se llevaron a cabo fue el de George Metesky, también conocido como “el loco de las bombas”. Fue un delincuente que entre los años 40 y 50 colocó alrededor de 37 bombas en estaciones y cines de Nueva York.