En el año 2016, la Asociación Laxshmi quiso contar conmigo para sus jornadas Prometeo de ese año. Básicamente tenía que estudiar el caso de Dámaso Rodríguez Martín, también conocido como “El Brujo – Maso”, e intentar esclarecer que fue lo que ocurrió, si se suicidó o no.

Dámaso Rodríguez fue considerado un asesino en serie que atemorizó a toda Canarias entre los años 1981 y 1991.

Su primer crimen fue cometido en 1981 cuando asesinó a un joven de dos disparos usando una pistola de 9 milímetros robada, y violó a su novia. Por estos hechos fue condenado a 55 años de prisión, pero pasados 8 años, Dámaso comenzó a solicitar permisos penitenciarios para salir de Tenerife II donde se encontraba cumpliendo condena.

El juez de vigilancia concede un primer permiso en el que permite salir a Dámaso en octubre de 1990, volviendo este a la cárcel sin cometer ningún error, pero fue cuando le concedieron el segundo permiso en enero de 1991 cuando cometió el error de no volver tras los tres días de permiso. El 23 de enero aparece el cuerpo de un ciudadano alemán en el camino forestal de El Solís y un día más tarde se halló el cuerpo sin vida de la esposa de la primera víctima.

El 19 de febrero una familia que se dirigían a una propiedad suya deshabitada en la zona de El Solís vieron que la entrada estaba forzada y llamaron a la Guardia Civil. Cuando llegaron los agentes se percataron de que era Dámaso Rodríguez quién se encontraba en el interior, de tal modo que solicitaron más presencia policial. Se escucharon varios disparos y cuando todo se quedó en silencio, los guardias civiles entraron en la casa, encontrando el cuerpo de Dámaso Rodríguez casi sin vida.

Hay teorías que dice que se suicidó con una escopeta que había robado, pero otras dice que fue alcanzado por el tiroteo que hubo entre él y los guardias civiles. Por tanto, ¿Dámaso Rodríguez se suicidó o no?

Igualmente deciros que para estudiar este caso, analizamos diversas teorías como la “Hipótesis del círculo de David Canter”,  la “Teoría del Patrón del Delito”, los “Efectos de la prisionización” y la “Dicotomía organizado / desorganizado”.

Como nueva hipótesis que se aplica perfectamente a este caso, creamos la “Hipótesis de la deshumanización“, esta hipótesis nos viene a decir que cuando una persona pasa buena parte de su infancia alejada de núcleos urbanos, residiendo en zonas montañosas, dicho individuo puede llegar a perder buena parte de su humanidad (si no recibe esos valores por parte de sus progenitores), no llegando a adquirir pautas de conducta sociales ni comportamientos socialmente aceptados, ni tampoco a empatizar con aquellos que le rodean en su etapa adulta.